«Broadway es en EEUU como aquí el fútbol»

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«Broadway es en EEUU como aquí el fútbol»

La mezzosoprano de Pittsburgh, una de las mejores intérpretes actuales de Verdi, regresa a A Coruña, con cuyo público mantiene un idilio desde hace un par de años

Cristóbal Maneiro
26/08/2016 05:05

Marianne Cornetti y Gregoy Kunde interpretan un programa con algunas de las arias más populares de Verdi y selecciones de musicales como Cats, West side story o El fantasma de la ópera, entre otros.

-Ha dicho su compañero en el concierto de pasado mañana, el tenor Gregory Kunde, que usted tiene una voz sobrenatural?

-Mi querido Gregory Kunde es muy amable y yo aprecio mucho su descripción de mi voz pero nunca he pensado que esta sea sobrenatural, simplemente diría que después de años y años de estudio con grandes profesores y una técnica sólida ha llegado de manera natural a lo que es hoy.

-Este es su tercer compromiso en A Coruña en apenas dos años , ¿se puede hablar de un flechazo entre el público de esta ciudad y usted?

-La primera vez que canté aquí fue en un concierto benéfico, y ya entonces me recibieron tan bien, sentí de una manera tan directa el entusiasmo que el público mostró hacia mi voz, que acepté inmediatamente la propuesta de Amigos de la Ópera para cantar Il Trovatore. Fue una experiencia realmente fabulosa, sin duda una de las mejores de mi carrera. Mi corazón se prendó de este teatro y de su público por su gran conocimiento y su amor. Hay una calidez y un entusiasmo en el escenario coruñés que es tan mágico? Los cantantes soñamos con trabajar con gente y actuar para personas que sepan apreciar realmente la música tanto como sucede aquí.

-Y ahora, además de ópera, va a cantar por primera vez música de Broadway, canciones muy populares como el «Memory» de «Cats», que inmortalizó Barbra Streisand. ¿Podría asegurarse que esta música es la verdadera ópera norteamericana?

-Yo crecí cantando todas los grandes éxitos de Broadway y participé en bastantes musicales. Muchos cantantes de ópera aparecían también en los musicales desde los años 20 hasta los 50, pero hoy es un poco distinto porque ya no hacen falta grandes voces líricas. Los de ahora utilizan amplificación y el sonido es bastante diferente. En cualquier caso, tanto los musicales de Broadway como la ópera han logrado convivir y atraviesan un momento fantástico en EE UU. Broadway es una parte de la cultura popular americana como el fútbol puede serlo en España.

-Precisamente una de esas grandes obras, el musical West side story, tenía que haberlo interpretado el pasado mes de julio en A Coruña, como parte de la Temporada Lírica. ¿Cómo ha vivido esta cancelación?

-Lo que ha pasado este año aquí con la ópera es muy triste y a la vez indignante. Toda la profesión conoce y aprecia el trabajo que se hace en A Coruña, donde cada año se había logrado reunir a los mejores cantantes del mundo, algo nada fácil. Creo que en Europa los políticos deberían preocuparse por desarrollar más incentivos que permitan a la empresa privada involucrarse en el sostenimiento de la cultura. Pero mientras tanto, mi responsabilidad como artista es ayudar.

-Habla usted de los mejores cantantes, que en muchas ocasiones estos días no son los más populares. Ahora a veces resulta mejor tener una bonita figura que cantar bien, ¿no cree?

-Es una cuestión que me pone especialmente furiosa, tan triste como real. Ahora mismo las voces en la ópera han pasado a un segundo plano frente a la imagen. Y por culpa de esto, en muchos lugares, la ópera ha alcanzado su actual estado de mediocridad. Sé perfectamente que, en muchos casos, bastantes de mis colegas no son elegidos por sus voces sino por como lucen en escena. No podemos olvidarlo: es la voz lo que hace la ópera tan único y especial.

-¿Y no le molesta que sean las sopranos quienes finalmente se lleven todo el protagonismo en la ópera?

-Bueno, es cierto que ellas son las divas y los tenores los divos pero, por ejemplo, en muchas óperas de Verdi, como en Il Trovatore,  quien verdaderamente impulsa el drama es la mezzo. De hecho el propio compositor pensó en titular esta obra como Azucena. Eboli (Don Carlo) y Amneris (Aida, de la que ofrecerá una muestra en su concierto de este domingo) también son roles fabulosos, pero es cierto, ¡tú nunca eres la soprano! Ni siquiera pienso en esas cosas, no me importan demasiado.

-Además del concierto será una de las protagonistas del «Falstaff», que se estrena la próxima semana. ¿Cómo se están viviendo los ensayos?

-Durante mucho tiempo me han pedido cantar la Quickly de Falstaff y hasta ahora siempre la había dejado para más adelante. Pero aquí no podía decirles que no, sobre todo teniendo en cuenta el reparto fabuloso que han reunido, con Bryn Terfel, Ainhoa Arteta y Juan Jesús Rodríguez. Si a eso se le añade la batuta de Alberto Zedda, esto será ya como la guinda del pastel. Es la gran obra maestra de Verdi, sin duda. ¡Y una vez cantada Quickly ya podré decir que habré interpretado todos los roles de Verdi para mezzo!

-Volviendo a esta ópera, ¿Por qué recuerda Il Trovatore que cantó el año pasado aquí de una manera tan especial?

-Como ya he dicho antes,  aquellas  funciones  de Il Trovatore del año pasado en el Palacio de la Ópera de A Coruña permanecerán por siempre en mi memoria como uno de los momentos realmente mágicos de mi carrera. Pero que esto suceda no solo depende de mi propia interpretación, sino de la de todos los compañeros en conjunto, de su compromiso con cada uno de ellos y con la música.

Y aquí, muy felizmente, tuvimos un reparto así, lo que no es muy habitual. Angela Meade, Gregory Kunde, Juan Jesús Rodríguez y el resto de los compañeros eran simplemente maravillosos. Y cuando tienes amigos en el escenario la función es todavía mucho mejor. Eso es justamente lo que pasó aquí

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