Gala Rossini, con Alberto Zedda en el recuerdo
Sep12

Gala Rossini, con Alberto Zedda en el recuerdo

MARCOS MÍGUEZ 09/09/2017 05:00 h Hoy • 20.00 horas • Teatro Colón • La temporada lírica rinde homenaje al director Alberto Zedda, fallecido recientemente. Será en la Gala Rossini de esta tarde, una fiesta lírica en la que se interpretarán arias y escenas de sus obras, algunas de las cuales dirigió Zedda en A Coruña. Más de diez intérpretes evocarán el universo rossiniano, arropados por la Orquesta Sinfónica de Galicia, bajo la dirección de José Miguel Pérez Sierra. FUENTE:...

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Gala Rossini: Alberto Zedda, en el recuerdo
Sep12

Gala Rossini: Alberto Zedda, en el recuerdo

{RESEÑA MUSICAL} RAMÓN G. BALADO Gala Rossini: Alberto Zedda, en el recuerdo  09.09.2017 Páginas rossinianas, como no podía ser menos, en el Teatro Colón de A Coruña, con la “OSG” y el muy estimado “Coro Gaos” de Fernando Briones, bajo la dirección de J.Miguel Pérez Sierra,- 20 h.-, en la que tendremos cantantes que tuvieron relación profunda con el maestro que nos hizo disfrutar de óperas rossinianas desde los años gloriosos del Festival Mozart y de las propuestas a través de Amigos de la Ópera de A Coruña, además de de otros compositores como el Verdi de “Falstaff”, de la temporada anterior, destacando voces que recientemente triunfaron en “Un ballo in maschera” o la “Ermione” de la precedente. En sesión matinal, en el Auditorio de Afundación, se invita a un coloquio en el que se tratará la figura de Alberto Zedda y sus influencias, en el que se darán cita personas próximas a su figura. Se contará con la presencia de Gustavo Tambascio, J.M. Pérez Sierra, el historiador Javier Bahamonde y el crítico Julio Andrade Malde. A Coruña se hermana con Flandes, Japón y evidentemente, Pésaro, en un acto testimonial en memoria del maestro. Pésaro, nos hace partícipes de su rendido reconocimiento, precisamente por el “Rossini Ópera Festival”, que renombra su “Accademia Rossiniana”, como “Accademia Rossiniana Alberto Zedda”, en justo reconocimiento. Al mismo tiempo, recibiremos mensajes de confraternización de cantantes, directores musicales y escénicos, y personajes relacionados con Zedda. En programa, como es de esperar, arias y páginas escogidas de óperas desde “Il barbiere di Siviglia”, a “Tancredi”, “Semmiramide”, “Il viaggio a Reims”, “Guillaume Tell” o “Cenerentola”, entre otras que caigan a modo de sorpresa. Maestro de ceremonias, el director Miguel Pérez Sierra, que fue su asistente en 2003, coronándose en el “Rossini Opera Festival” en 2006, con “Il viaggio a Reims” y que en su formación, pasó por la docencia de Gabriele Ferro, siendo además su asistente en el “San Carlo” de Nápoles, para seguir con Gianluigi Gelmeti, en la “Ac. Chigliana” de Siena y Colin Metter, en la “Royal Ac. of London”. Destaca su éxito conseguido en Pésaro con “La scala di seta”, en 2011, antes de que un par de años después, grabe para “Naxos” “Ricciardo e Zoraida”. FUENTE:...

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Las piezas de Rossini conmueven al público del Colón en el homenaje a Zedda
Sep11

Las piezas de Rossini conmueven al público del Colón en el homenaje a Zedda

Las piezas de Rossini conmueven al público del Colón en el homenaje a Zedda 09-09-2017 23:44 José Miguel Pérez-Sierra, de espaldas, dirige la orquesta de la Gala Rossini en el teatro Colón. arcay/roller agencia Redacción | a coruña La Gala Rossini, organizada en la programación lírica de Amigos de la Ópera, rindió ayer homenaje al director de orquesta Alberto Zedda con una función en el teatro Colón lleno hasta la bandera. Una decena de artistas, como el bajo Ruggero Raimondi, las sopranos Carmen Romeu y Mariola Cantarero, y los tenores Celso Albero y David Alegret, interpretaron durante dos horas una selección de las grandes piezas de Rossini, como Guillayme Tell y El barbero de Sevilla. Zedda era un apasionado de Rossini, al que reinvindicó antes de su fallecimiento en marzo...

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Elogio de los pequeños milagros líricos
Sep11

Elogio de los pequeños milagros líricos

Elogio de los pequeños milagros líricos. Sobre la temporada lírica de A Coruña. Escrito por Alejandro Martínez Publicado: 09 Septiembre 2017 Sobre la temporada lírica de A Coruña Cuán a menudo brillan más los esfuerzos y logros de los que menos tienen. Y cuántas veces da la impresión de que los más acomodados desperdician sus recursos, demasiado confiados en contar con ellos. La lírica es deficitaria prácticamente por naturaleza. Es arduamente difícil sostener una producción a partir de los ingresos de taquilla. Siempre hace falta algún ingreso complementario, sea por la vía de las ayudas públicas, sea por la vía del mecenazgo privado. La Asociación de Amigos de la Ópera de A Coruña cumple ahora 65 años de recorrido, situándose como una de las más longevas de nuestro país. Y la mala fortuna ha querido que precisamente este año tengan que hacer frente a una situación sumamente compleja, por varios factores. Por un lado el Palacio de la Ópera, su sede habitual, está de obras y esto les ha obligado a escenificar su temporada en el Teatro Colón de La Coruña, un espacio mucho más pequeño y menos preparado para estos menesteres. Con un aforo de apenas 700 personas -con la consiguiente merma en taquilla…- y con un foso donde a duras penas se agolpan 40 músicos, el reto de mantener allí la programación lírica coruñesa era mayúsculo. Pero ojalá esa fuera la única apretura. El problema mayor, cómo no, ha venido por el lado de las cuentas, con un recorte muy acusado en su financiación. Nada menos que 100.000 euros menos que el ejercicio anterior, donde ya se vieron mermadas las cuentas. Con un presupuesto total de 400.000 euros, la temporada lírica coruñesa ha sabido mantenerse en pie gracias a la complicidad de los artistas implicados y a la imaginación y saber hacer de su director artístico César Wonenburger. Ante este panorama sólo cabe quitarse el sombrero ante las funciones de Un ballo in maschera que hace unos diás abrieron la temporada coruñesa, en homenaje a Ángeles Gulín. No ya sólo por el reparto congregado, digno de cualquier primer teatro; sino además por el esfuerzo colectivo de obrar un pequeño milagro lírico, precisamente cuando casi todas las circunstancias parecían ponerse en contra. La temporada lírica coruñesa tiene por delante aún varias citas de interés, como la gala lírica en homenaje a Alberto Zedda o las funciones de Lucrezia Borgia en versión concierto, con Mariella Devia y Celso Albelo, amén del recital de la soprano sudafricana Pretty Yende. Y todo ello aderezado con la presencia de Renata Scotto, impartiendo sus clases magistrales para tomar el relevo del fallecido Alberto...

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Milagros y privilegios
Sep11

Milagros y privilegios

julio andrade malde 09.09.2017 | 00:57  En A Coruña, y de manera muy especial en el campo de la ópera, estamos acostumbrados a que se hagan milagros y se consigan privilegios. Los milagros vienen produciéndose desde que comenzaron los reveses de las entidades financieras coruñesas que dejaron al Festival de Ópera huérfano de importantes apoyos económicos. Después, y con la justificación que ofrecía la crisis, las instituciones comenzaron a practicar recortes presupuestarios cada vez mayores. Bien es verdad que, de todos los festivales de ópera que se celebran y se financian con dinero público en España, el de A Coruña es el último a la hora de recibir apoyos dinerarios, aunque tenga una calidad que probablemente supera a otros que reciben subvenciones más sustanciosas. En eso consisten los milagros: en hacer ópera de alta calidad con medios cada vez más escasos. Claro que ahí está la demostrada eficacia de los organizadores, la impresionante respuesta del público y el apoyo que brindan muchos artistas que hacen cuanto les resulta posible para que este Festival permanezca. Cuando corrió peligro de desaparecer, lo salvó el clamor de tantos grandes cantantes, directores de orquesta y directores de escena, además de su generosidad en muchos casos (hubo quienes, como Celso Albelo, Leo Nucci o Alberto Zedda, actuaron sin percibir ni un céntimo). Era A Coruña y eran más de sesenta años de ópera en la ciudad. ¿Y los privilegios? Escuchar aquí a tantos grandísimos artistas, ¿no constituyen verdaderos privilegios? Este año los milagros y los privilegios han alcanzado cotas insólitas porque, a todas las demás dificultades, se unió la imposibilidad de utilizar el Palacio de la Ópera, debido a que se están realizando reformas, y el aforo del Teatro Colón resulta insuficiente, incluso aunque se hayan programado dos funciones de Un ballo in maschera. Y, a pesar de ello, ahí hemos entrado todos (o casi todos). También para esta ópera hemos tenido el privilegio de contar con un elenco extraordinario que llevó la representación a las más elevadas eminencias artísticas. Y no se trata precisamente de una obra fácil. Otro milagro y otro extraordinario privilegio ha sido haber podido sustituir al gran Alberto Zedda para el Curso de Interpretación Vocal. Además, con otra grande de la ópera: nada menos que Renata Scotto. Gran dama y gran artista que tiene su propio estilo en la pedagogía del canto, pero que también recuerda extraordinariamente en sus criterios y en sus enseñanzas al maestro milanés -coruñés por opción-, que por desgracia perdimos hace unos meses. El pasado jueves fue el último del curso que impartió Scotto. Actuaron cinco sopranos, españolas todas (Clara Panas, por opción), y de...

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“Alberto Zedda no venía de vuelta de nada, siempre estaba de ida”
Sep11

“Alberto Zedda no venía de vuelta de nada, siempre estaba de ida”

José M. Pérez-Sierra | “Alberto Zedda no venía de vuelta de nada, siempre estaba de ida” A José Miguel, como a su mentor, le encanta venir a la ciudad aunque hubiera preferido hacerlo para celebrar los 100 años de Alberto Zedda. Para la batuta que se entrenó en su regazo fueron 14 años de amistad: “Fui su asistente desde 2003 en mi etapa de estudiante”. m.g.m. a coruña 09 de Septiembre de 2017 (00:40 h.) José M. Pérez-Sierra | “Alberto Zedda no venía de vuelta de nada, siempre estaba de ida”             Para el maestro, Zedda fue una de las personas más importantes | javier alborés A José Miguel, como a su mentor, le encanta venir a la ciudad aunque hubiera preferido hacerlo para celebrar los 100 años de Alberto Zedda. Para la batuta que se entrenó en su regazo fueron 14 años de amistad: “Fui su asistente desde 2003 en mi etapa de estudiante”. Después trabajó como su adjunto en el Palau de les Arts de Valencia hasta 2010, un tiempo en el que se convirtió en una persona clave de la que aprendió que “en la profesión de director no existe la palabra cansancio”. Esta es la medicina que le hace esquivar el quejido y mirar hacia delante porque “es necesario una determinación por lo que haces”. Hoy dirigirá a las 20.00 horas en el teatro Colón el concierto homenaje a su figura, que no está pensado como una selección de arias puestas una detrás de la otra sin más. Siguen un guion como le gustaría al maestro, de forma que el oído se irá alimentando de Rossini, con escenas de “Guillaume Tell”, “El barbero de Sevilla”, “Tancredi”, “Semiramide”, La Cenicienta”, o “Il viaggio a Rèims”, que él dirigió en la ciudad. Y aunque supo colocar en el lugar merecido al compositor de Pésaro, José Miguel señala que Zedda dejó mucho más. En el Deutsche Oper Berlin, hizo que las óperas italianas sonaran en italiano y las francesas en francés. Fue el director artístico de la Scala de Milán, del festival Rossini, sí, pero también estrenó la primera sinfonía de Bruckner y trabajó con Stravinsky. Si no hubiera rascado en el repertorio de Rossini, “solo se conocerían las cuatro óperas bufas más famosas. Él sacó 300 más del olvido” y, en definitiva, fue “un intelectual integral que no dirigía una nota por casualidad”. Para ponerle voz al tributo, Pérez-Sierra señala que los mejores cantantes hicieron cola porque entre los alumnos de Ancona (Pésaro), los de A Coruña y Alcalá, el maestro calcula que pudo educar a 700 talentos vocales. Las sopranos Carmen Romeu, Mariola Cantatero y Marina...

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Alberto Zedda, un sabio ancestral
Sep11

Alberto Zedda, un sabio ancestral

Lluìs Pasqual 09/09/2017 05:00 h Creo que para todos, o por lo menos para la mayoría de los que conocimos y tuvimos la suerte de colaborar con Alberto Zedda, al evocar su imagen e intentar explicarla, nos viene a los labios decir que era un niño, un niño inteligente y juguetón; sensual y risueño; flexible y resistente, como un buen junco. Es hermoso, y en cierto modo es verdad, pero es demasiado fácil. Porque el Zedda músico era también, por momentos, un sabio ancestral que poseía esa sabiduría que solo se comprende y solo se transmite a través de la música; un niño muy anciano enamorado de la voz humana y su más sofisticada expresión: el bel canto donde se funden en un solo prodigio la belleza y el sentimiento y que recorre con sus aladas notas pliegues y repliegues del alma humana. Esos rincones de luces y de sombras eran los que conocía Alberto porque se los había enseñado la música y eso es lo que él explicaba y compartía cuando clavaba los ojos y levantaba los brazos delante de la orquesta, pero sobre todo, delante del cantante. Yo le conocí con Gioachino Rossini de por medio, Il Turco in Italia del Teatro de la Zarzuela y más tarde de otros teatros con un reparto extraordinario -podía llegar a ser hasta tolerante con un oboe, pero nunca bajaba el listón en el momento de escoger un cantante-, y él me llevó a Pesaro para que dirigiera Le Comte Ory con otro reparto extraordinario. En los dos casos fui feliz de verle feliz y más que nada me hizo feliz a mí. Siempre que trabajé con Alberto estuvo de por medio Rossini. Es admirable poder ver en alguien una afinidad tan natural con un compositor. Zedda dirigía con maestría un repertorio belcantístico muy amplio, pero cuando llegaba a Rossini sonreía con sus labios y con sus ojos y más allá del profundo conocimiento establecía una empatía con el compositor que le convertían no en alguien que cuenta la música de otro, sino su propia música, y así conseguía no explicar al genio de Pesaro, sino ser su espíritu, que es mucho más difícil y sofisticado, en el fondo un don de la Naturaleza, porque era ese espíritu el que recorría la partitura y se encarnaba en cada nota de cada intérprete de un modo natural, como si el mundo solo pudiera expresarse así. Sosteniendo esas voces diamantinas con una nube de música, con su orquesta y con gran amor, desde el podio. Un día una soprano con mucha retranca me dijo que los directores de orquesta para un cantante...

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José Miguel Pérez-Sierra Director de orquesta en la Gala Rossini
Sep11

José Miguel Pérez-Sierra Director de orquesta en la Gala Rossini

«Los directores que nos hemos formado con Zedda debemos llevar adelante su legado» «Fue un coloso más allá de Rossini, pero solo esa relación ya justifica que quede en la historia de la música» – «Zedda me enseñó que el cansancio no existe en esta profesión» 08-09-2017 22:57 El director de orquesta José Miguel Pérez-Sierra, esta semana. casteleiro/ roller agencia Alicia Pardo | a coruña Compartió carrera con él durante casi diez años, y fue su amigo durante incluso más tiempo. El director José Miguel Pérez-Sierra, asistente, colaborador y «hermano», como él mismo se define, del fallecido Alberto Zedda, encabeza esta tarde el homenaje a su figura en la Gala Rossini, que se desarrollará a partir de las 20.00 horas en el teatro Colón. Durante más de dos horas, artistas como Ruggero Raimondi y María Mozó interpretarán una selección de las obras del compositor de Pésaro, a las que Zedda dedicó gran parte de su carrera como director de orquesta. – Vuelve a dirigir la Sinfónica de Galicia, la orquesta con la debutó. ¿Le trae recuerdos? -Muchos. Es una orquesta que me ha acompañado durante toda mi trayectoria profesional. En los últimos años nuestra colaboración ha ido a más, y estoy muy feliz. Es extraordinaria. – La dirigirá para la gala en homenaje a Alberto Zedda. ¿Cómo fue su relación él? -Zedda y yo hemos tenido una relación de 14 años. Desde que le conocí en 2003 hasta sus últimos días. Fui su asistente, colaboré con él? Para mí es familia, así que imagínate el orgullo que me supone que su ciudad en España, A Coruña, me encargue la dirección de este homenaje. Aunque lo que me habría gustado sería estar aquí dentro de una década, celebrando sus 100 años… – Pensaría usted que lo festejarían, con la actividad que tenía él. -Sí, todos los que le conocíamos confiábamos en ello, porque era una fuerza de la naturaleza. Nada hacía pensar que se pudiera marchar tan pronto. Para mí fue un golpe durísimo. Pero hizo música con pasión hasta el final. Ahora celebramos su vida y el legado que nos dejó. – Y a Rossini. -Absolutamente. Fue el compositor de su vida, aunque no el único. Su primera edición de El barbero de Sevilla, que marca el inicio de su actividad con Rossini, es del 69. Pero él llevaba dirigiendo desde finales de los 50 con gran éxito. No podemos olvidar que ha sido un coloso mucho más allá de Rossini, aunque solo esa relación ya justifica que quede en la historia de la música. – ¿Cuál era la situación de la obra rossiniana antes de Zedda? -Rossini llevaba...

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«Masterclass» de Renata Scotto
Sep08

«Masterclass» de Renata Scotto

MARCOS MÍGUEZ 08/09/2017 05:00 h Hoy • 20.00 horas • Afundación (Cantón Grande, 8) • Dentro de las actividades paralelas de la programación lírica, Renata Socotto impartió un curso de interpretación vocal. Esta tarde, la soprano pondrá fin al seminario con una masterclass abierta al...

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Critica: ‘Un ballo in maschera’ en A Coruña
Sep08

Critica: ‘Un ballo in maschera’ en A Coruña

Critica: ‘Un ballo in maschera’ de Verdi en La Coruña bajo la dirección de Ramón Tebar 7 de agosto de 2017 EN EL COLÓN… A CARA DESCUBIERTA Por Aurelio M. Seco | @AurelioSeco La Coruña. 1-IX-2017. Programación Lírica Coruñesa. Un ballo in mascara, Verdi. Gregory Kunde, Juan Jesús Rodríguez, Saioa Hernández, Marianne Cornetti, Marina Monzó, Cristian Díaz, David Sánchez, Pedro Martínez Tapia, Pablo Carballido. Dirección de escena: Mario Pontiggia. Dirección musical: Ramón Tebar. Orquesta Sinfónica de Galica. Coro Gaos. La Programación Lírica de La Coruña lleva tiempo sorprendiendo por sus grandes cualidades, lo que le ha granjeado un notable prestigio que contrasta con lo exiguo de su cuenta corriente. Con el Ballo in maschera de Verdi programado para comenzar su pequeña pero interesante temporada se ha vuelto a obrar el milagro. ¿Y cuál es el secreto para que este Ballo de circunstancias -contamos tres violonchelos y dos contrabajos en la orquesta-, programado en un teatro de foso pequeño que llevaba unos treinta años sin acoger ópera nos haya resultado tan reconfortante?  Su calidad. Ver a Gregory Kunde realmente emocionado en los saludos finales –nos lo confesó tras la función- al observar que el esfuerzo organizativo y artístico obtenía una reacción tan cálida del público resultó llamativo de su nivel de compromiso con la entidad. Por sus gestos creímos que quería decir unas palabras y posiblemente lo hubiera hecho si el público se hubiera percatado de la intención y dejado de aplaudir por un instante. Una pena, porque todas las funciones, gestos y cantos de este hombre son de importancia histórica. Da la sensación de que, a falta de medios, en La Coruña se trabaja a fuerza de ilusión, algo difícil de conseguir y más con artistas de esta importancia. Pero lo que se recoge es más que ilusión.  Mucho ha tenido que ver sin duda César Wonenburger, director artístico de la entidad que ha logrado reunir alrededor del ciclo, con asombrosa fidelidad, a un conjunto de artistas de renombre internacional, españoles y extranjeros, con la ilusión y el talento como principales valores con los que trabajar franca, lisa y llanamente por la ópera; sin atisbo de pose ni afectación. Se puso al frente de la versión musical a un fuera de serie, Ramón Tebar, un privilegio para el foso de La Coruña como también lo sería –y seguramente lo acabará siendo- para el Metropolitan de Nueva York, teatro que, por cierto, no está pasando por su mejor momento y al que le pronosticamos todavía peores y superficiales tiempos tras el nombramiento de su nuevo director musical.    A Tebar le acaban de dar la titularidad de la Orquesta de...

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«Pocas veces aprendí más que de una reprimenda de Zedda»
Sep07

«Pocas veces aprendí más que de una reprimenda de Zedda»

Durante años trabajó con el maestro, que será homenajeado en el concierto del próximo sábado en el Teatro Colón J. Danae Rodri García 07/09/2017 05:00 h El director musical José Miguel Pérez-Sierra (Madrid, 1981) se preparaba a las cuatro de la tarde de ayer para afrontar unas cuantas horas, «hasta las once», de ensayo de la Gala Rossini: Alberto Zedda en el recuerdo. La función, con las entradas agotadas, será este sábado, a las 20.00 horas, en el Teatro Colón. Será dentro de la programación lírica de Amigos de la Ópera, con la Orquesta Sinfónica y el Coro Gaos. -¿Trabajó mucho con Zedda? -Catorce años de colaboración y amistad, sobre todo de amistad. Empecé siendo su asistente en el año 2003. Luego también trabajé con él en el Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo, en Valencia, donde era su adjunto a la dirección. A partir del 2010 ya no volvimos a colaborar profesionalmente, pero fue mi maestro y mi mentor. Hablábamos muy a menudo de todo, de la música, de la vida, de todas las cosas que él me podía enseñar, que eran infinitas. -Entonces, está claro que tenía que dirigir usted esta gala… -Para mí es un honor que hayan contado conmigo y poder recordarle. Hay también un grupo muy bueno de cantantes discípulos suyos. Él es uno de los pocos directores que han creado una academia de cantantes, con su academia de Pésaro, con las masterclass que ha dado en A Coruña o en la Universidad de Alcalá de Henares. Hay una pequeña representación de esos cientos de cantantes que formó. Querían venir muchos más, pero habría que hacer un festival más que una gala.  -¿Es muy especial? -Sí, porque es un concierto todo Rossini, como no podía ser menos, de grandes escenas y eso no es usual en galas líricas. Hemos tratado de hacer un concierto como a él le gustaba: grandes escenas, grandes bloques de óperas, que le parecían más interesantes a nivel musical. -¿Era muy exigente? -¡Muchísimo! Con los cantantes y conmigo como asistente, pero era siempre una exigencia fruto de su pasión por la música. Nunca hubo en él nada personal en un enfado, era la pura pasión que tenía por la música la que le llevaba a exigirte. Pocas veces he aprendido más que de alguna reprimenda del maestro; si te tenía que decir algo te lo decía y son esas cosas de las que uno aprende muchísimo y es un tesoro. FUENTE:...

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Echanove en A Coruña
Sep04

Echanove en A Coruña

BENITO ORDOÑEZ 29/08/2017 05:00 h Es posible que se crucen con él esta semana por el centro de la ciudad. Entre las aficiones de Juan Echanove, uno de los intérpretes más conocidos del país, se encuentra la ópera. Como buen conocedor del mundo lírico no se quiere perder la representación de Un ballo in maschera (Un baile de máscaras)., de Verdi, que no se programaba en nuestra ciudad desde hacía dos décadas. Una producción de Amigos de la Ópera de la que habrá dos representaciones en el Teatro Colón el viernes 1 de septiembre y el domingo 3. El popular actor estará en el estreno de este montaje operístico que cuenta en el reparto con grandes voces verdianas como el tenor norteamericano Gregory Kunde, que viene de interpretar Otello en el Covent Garden, o el barítono Juan Jesús Rodríguez. Veremos también a...

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«Para ser solista hay que buscarse la vida»
Sep04

«Para ser solista hay que buscarse la vida»

«Para ser solista hay que buscarse la vida. Tienes que ser valiente y renunciar a mucho» «Scotto y Caballé me enseñaron la actitud en el teatro y ante este trabajo» – «En un mundo de cantantes como el nuestro, o tienes los pies en el suelo, o te comen» 03-09-2017 00:18 La soprano Saioa Hernández, esta semana en el teatro Colón. casteleiro/ roller agencia Alicia Pardo | a coruña Dice que está en el momento de estrenar roles, y Amelia, de Un ballo in maschera, no podía ser una excepción. Saioa Hernández, la soprano madrileña que recuperó del olvido obras como La Wally y Zaira, volverá esta noche a las 20.00 a meterse en la piel de la esposa de Renato para dar vida de nuevo al melodrama de Giuseppe Verdi. Acompañada de Juan Jesús Rodríguez y Gregory Kunde, la artista cantará a los amores imposibles en la segunda función de esta ópera, que el pasado viernes se estrenaba con éxito en el teatro Colón. – La definen como la soprano española de moda en Italia, ¿por qué funciona tan bien allí? -Espero no ser una moda y durar [se ríe], pero últimamente es verdad que se me ha visto mucho en Italia. Ha sido sobre todo a partir de una producción, La Wally, una ópera que hacía mucho que no se hacía allí. Se reestrenó y ha tenido mucho eco. – Ya se ha hecho popular por recuperar esa clase de papeles. -Sí, ha coincidido que me caen todos estos roles un poco dejados. Es curioso, pero para mí es genial, porque es un descubrimiento y porque sé que estoy haciendo algo que de un modo u otro hará historia. También sucedió en el caso de Zaira de Bellini. Se habían hecho grabaciones como la de Scotto, pero creo que en Italia solo se había representado una vez. – Precisamente Scotto, y también Caballé, fueron dos de las figuras que le acompañaron como maestras en su carrera. ¿Qué ha aprendido de ellas? -Me enseñaron la actitud en el teatro y ante este trabajo. Y también el ser humilde. Caballé y Scotto son muy directas y claras. Esto no le gusta a mucha gente, porque se siente intimidada o agredida cuando le dicen las verdades, pero las verdades son necesarias para crecer. Sobre todo en un mundo de cantantes como el nuestro, en el que o tienes los pies en el suelo, o te comen. Uno tiene que saber cuáles son sus fallos y saber corregirlos, si no, en la ópera estás perdido. Ellas te los dicen claramente, y hay que saber encajarlo. – Pero a veces picará un...

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Renata Scotto: «Lo que de verdad falta en la ópera de nuestros días es tiempo»
Sep04

Renata Scotto: «Lo que de verdad falta en la ópera de nuestros días es tiempo»

Considerada como la soprano italiana más importante de la segunda mitad del siglo XX, comparte su sabiduría en un curso en La Coruña Renata Scotto, el pasado jueves, durante su entrevista con ABC – IAGO LÓPEZ JOSÉ LUIS JIMÉNEZ – @ABCenGalicia La Coruña04/09/2017 03:01h – «Tiempo, lo que falta es tiempo», señala como causa de los males de la ópera de nuestros días. Quizás por eso Renata Scotto lo escancia con generosidad y concede una hora larga de charla sobre el género que ha marcado su vida desde que tenía doce años, cuando su tío Salvatore la llevó al teatro de su Savona natal, en la Liguria italiana, para asistir a un «Rigoletto» con Tito Gobbi como protagonista. Fue en los cuarenta. Siete décadas después, Scotto es una venerable señora de exquisitas maneras que puede presumir de haber sido la soprano italiana más importante de la segunda mitad del siglo XX. Puede presumir, pero no lo hace. «Ese tipo de diva no me interesa», reconoce, «yo soy una diva en el escenario, una líder sobre la escena para ayudar a mis compañeros, no una que va vestida a la moda y que le gusta conocer a gente importante para que sirvan a sus intereses». El aria que la define, dice, es Io sono l’umile ancella (Yo soy la humilde sierva), de la «Adriana Lecouvreur». Aunque, con sonrisa pícara, admite que tienen razón quienes siempre se refirieron —por ejemplo, Plácido Domingo en el prólogo de su primera autobiografía— a su fuerte temperamento. «Tener carácter es la base de toda la vida». Sin él, seguramente, no habría podido tomar decisiones drásticas a lo largo de su carrera, como no cantar más en el Met mientras Rudolf Bing siguiera como intendente —la marcha de este abrió un periodo de más de veinte años de presencia continuada en el teatro neoyorquino—, rechazar un contrato de la Scala porque no quería más roles secundarios o frenar en seco para estudiar con Mercedes Llopart, la maestra de canto de Alfredo Kraus, para mejorar su técnica. «Para decirle ‘no’ a un gran teatro se necesita comprenderse a sí mismo», asevera, «es un talento como otro cualquiera». Prisas de juventud Hoy eso es impensable. «Los jóvenes cantantes tienen prisa, pero sobre todo miedo a que se les escape el tren de las oportunidades», reflexiona, «quieren cantar hoy en la Scala y el Met, pero sin pensar en mañana. Y esa prisa no es buena, porque falta la experiencia, la fortaleza para aceptar una crítica, la madurez como intérprete». Lo sabe bien ella, que se recorrió como soprano protagonista los teatros italianos de provincias antes de saltar a...

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La Coruña, entre Verdi y Donizetti
Sep04

La Coruña, entre Verdi y Donizetti

Arranca este viernes la Temporada Lírica de La Coruña con una estimable programación. Dos óperas: Un ballo in maschera (Gregory Kunde) y Lucrezia Borgia (Mariella Devia). Y homenajes a Alberto Zedda y Ángeles Gulín. ARTURO REVERTER | 01/09/2017 |  Edición impresa Marianne Cornetti y Gregory Kunde en otra producción de Mario Pontiggia: Il Trovatore (2015). Foto: A. A. O. L. G. Pese a las dificultades económicas, ya sabidas, la Asociación de Amigos de la Ópera de A Coruña, impulsada por el tenaz y perseverante César Wonenburger, ha montado una muy estimable programación, inaugurada este viernes con una nueva producción de Un ballo in maschera de Verdi firmada por el eficaz y curtido Mario Pontiggia. El título se programa en recuerdo de la insigne soprano orensana Ángeles Gulín, una voz descomunal de spinto, fallecida hace 15 años. El reparto está presidido por dos voces recias, auténticamente verdianas, las del tenor Gregory Kunde y el barítono Juan Jesús Rodríguez. A su lado la soprano Saoia Hernández, que es raro que no sea más solicitada en nuestro país por su timbre compacto, satinado y vibrante de lírico-spinto y su cumplido arte de canto. Los otros dos papeles principales corren a cargo de la mezzo norteamericana Marianne Cornetti, una Ulrica quizá no tan oscura como se pide, y de la gentil soprano lírico-ligera Marina Monzó sin duda muy adecuada para Óscar. En el foso, el muy hábil y flexible en estos menesteres Ramón Tebar, director en alza. En Lucrezia Borgia de Donizetti, que se dará el 23 de este mes en versión de concierto, aparece la veteranísima soprano lírica Mariella Devia, artista muy admirada en la plaza, quien, pese a que anda cerca de la setentena, aún conserva el aliento, la vibración, la facilidad para el ornamento y la capacidad para regular el aire hasta el infinito. El cada vez más asentado, con una impresionante proyección en la zona superior y un fraseo en vías de la total depuración, Celso Albelo, figura también habitual en la muestra y socio honorífico, le da la réplica. El bajo Luiz-Ottavio Faria, la mezzo Elena Belfiore y el tenor Pancho Corujo los acompañan. Actúan bajo la experta batuta en estas lides de Andrei Yurkevich, muy unido a Devia. Un certamen como éste no podía dejar de recordar a Alberto Zedda, tanta veces en el foso del Palacio de la Ópera, gran rossiniano. Un protegido en su día del maestro, el joven José Miguel Pérez Sierra, seguidor de su estela, se situará en el podio de la Sinfónica de Galicia -conjunto del Festival- para interpretar el 9 de septiembre una gala en la que se escucharán fragmentos de El barbero, Semiramide,...

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J. Jesús Rodríguez: «No canto solo a Verdi, estoy abierto a todo y he hecho hasta flamenco»
Sep04

J. Jesús Rodríguez: «No canto solo a Verdi, estoy abierto a todo y he hecho hasta flamenco»

El barítono interpreta a Renato en «Un baile de máscaras» en la programación lírica de A Coruña con las entradas agotadas Eduardo Pérez Rodri García A Coruña / La Voz 31/08/2017 05:00 h Juan Jesús Rodríguez (Huelva, 1969) no es un barítono al uso. Puede estar en el Metropolitan de Nueva York interpretando Cyrano de Bergerac. O en un colegio cantando, acompañado por su mujer, bailarina, para mostrar el bel canto y disfrutando porque «los niños flipan». O participando en un recital donde acaba con un fandango. O dando clase de canto, «en Galicia tengo algún alumno», aprovechando cualquiera de sus múltiples actuaciones: «Transmito lo que he aprendido». O impulsando la oenegé Kiva Mirando a India, con la que financian «la educación de niños y niñas; entendemos que es la forma de salvar sus vidas». Este fin de semana le toca participar en la programación lírica de A Coruña, interpretando a Renato en Un baile de máscaras. Para las dos funciones en el Teatro Colón, mañana y el domingo, están agotadas las entradas. -¿Vuelve del Metropolitan? -Después de Nueva York he estado en Sevilla haciendo La bohème y luego en un recital con Ainhoa Arteta, Ana Pérez Navarrete (bailarina), Gabriel Ureña (chelo), Marco Evangelisti (pianista). Es un recital de gran calidad con el que buscamos acercar la ópera y los grandes ballets a todos los públicos. Lo hicimos en el Foro Iberoamericano de Huelva y, como hace dos o tres años lo habíamos hecho en Ferrol, estamos viendo la posibilidad de volver a Galicia. -¿Hay que seguir acercando la ópera a todos los públicos? -Totalmente. La gente piensa, y más ahora en época de crisis, que todo esto es un mundo inaccesible, carísimo. Y no es así: se puede hacer de una manera que la gente se lleve las mismas emociones y todo lo que conmueve de los grandes autores, con grandes intérpretes y sin necesidad de mucha parafernalia. -¿La ópera es para conmover? -Por supuesto, como todas las artes. Siempre que canto creo que produzco un movimiento en la persona que viene: si tu vienes triste, cansado, una pareja desavenida… Creo que tenemos ese poder de sensibilizar, de llegar al corazón y de conmover, de hacer ese cambio tan importante ahora. -¿Y lo lograrán con un melodrama como «Un baile de máscaras»? -Tiene muchos momentos conmovedores y muchos que son muy contemporáneos. Es una historia que podría pasar en este momento: dos que se enamoran, ella está casada con el mejor amigo del que se enamora. Las aventuras y desventuras de los seres humanos y puede llegar a cualquier persona. -¿Es usted inseparable de Verdi? -Estoy muy unido...

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Gregory Kunde dio brillo al arranque del curso lírico
Sep03

Gregory Kunde dio brillo al arranque del curso lírico

Gregory Kunde dio brillo al arranque del curso lírico La apertura del Festival de Amigos de la Ópera de A Coruña 2017 fue aclamada por el público MARCOS MÍGUEZ Antón de Santiago 03/09/2017 05:00 h Brillante y aclamada resultó la apertura del Festival de Amigos de la Ópera de A Coruña 2017, a pesar de las dificultades financieras y las circunstancias que obligaron a un recinto con menores prestaciones de capacidad, acústica y mecanismo: remodelado Teatro Colón. Estaba dedicada a la ribadaviense Ángeles Gulín, una de las grandes. Teníamos otro Verdi de gran fuerza dramática, Un Ballo in Maschera (1859), la historia, en su motivación inicial, del asesinato en 1792 del rey Gustavo III de Suecia. El resto son invenciones de sucesivos libretistas. Piave y Somma para G. Verdi (1813-1901). Un nuevo éxito. Su enorme invención melódica sobrevuela cualquier debilidad de guion. Y cierra su década de consagración. Estas obras de Verdi tienen exigencia ineludible: las voces, caudalosas, bellas y belcantistas y expresivas. He ahí la apuesta. Gregory Kunde, Riccardo, mostró su voz brillante, bella casi siempre, squillante en los agudos, ya en su primer fragmento, La rivedra nell’ estasi, aunque le pediría más depurado legato; efusivo hasta la emoción en el dúo del segundo acto, punto culminante de la obra, y en el número de renuncia, Ma se m’è forza perderti, y siempre cabal en los diálogos y recitativos. Juan Jesús Rodríguez, Renato, nuevamente demostró idoneidad para el canto verdiano. Emisión franca, sensible y siempre brillante. Así fue en el afable A la vita che t’arride y excelente en su impresionante aria de rencor y nostalgia Eri tu… Se nos presentaba a Saoia Hernández como diva emergente. Voz caudalosa, de timbre un tanto metálico, que refuerza el dramatismo que ella expresa con convicción y musicalidad. Se anunció una indisposición y, aunque tuvo momentos felices, a la altura de Kunde en el dúo y en su aria de súplica Morrò ma prima ingrazia, tuvo otros de ostensible dificultad. La juzgaremos en ocasión más propicia. Marina Monzó, joven lírico-ligera, estuvo magnífica como el paje Óscar, grácil y desenvuelta, con voz bella y muy bien manejada. Marianne Cornetti, maga Ulrica, cuya hermosa voz de mezzo verdiana y su categoría interpretativa le permitieron crear un personaje convincente. Cuarteto principal largamente ovacionados y braveados. Completaron reparto Cristian Díaz y David Sánchez como los conspiradores, correctos, y Pablo Carballido, como Judice y siervo de Amelia, siempre eficiente, y Pedro Martínez Tapia, muy convincente como Silvano. Sensible la direccion de Ramón Tébar y muy bien la orquesta en foso ingrato. Ingeniosa la regia de Mario Pontiggia y colaboradores, dados los medios. FUENTE:...

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Ramón Tebar dirige «Un ballo in maschera» en el Teatro Colón de La Coruña
Sep03

Ramón Tebar dirige «Un ballo in maschera» en el Teatro Colón de La Coruña

Escrito por Teresa Adrán Publicado: 02 Septiembre 2017 Quitando caretas A Coruña. 1/8/2017. Temporada Lírica. Verdi: “Un ballo in maschera”. Gregory Kunde (Riccardo), Saioa Hernández (Amelia), Juan Jesús Rodríguez (Renato), Marianne Cornetti (Ulrica), Marina Monzó (Óscar), Cristian Díaz (Samuel), David Sánchez (Tom), Pedro Martínez Tapia (Silvano), Pablo Carballido (Primer juez y sirviente de Amelia). Orquesta Sinfónica de Galicia. Coro Gaos. Dir. coro, Fernando Briones. Dir. escena, Mario Pontiggia. Dir. musical, Ramón Tebar. Lo que significó esta ópera en el momento de su estreno allá por 1859 carga con una energía especial su música. Cancelaciones, censura, juicios que hicieron de su puesta en escena todo un triunfo, un símbolo de lucha. Un significado parecido al que encierra el libreto, la victoria del honor y del amor en toda la extensión de la palabra. No podemos evitar el símil con lo que puede representar esta producción en Coruña, ni dejar de sentir el aroma del triunfo al advertir la entrega de los aficionados desde el anuncio de la programación. Esto ya se podría tomar como un éxito en sí mismo y debería dar que pensar a quien sea responsable de haber mutilado los presupuestos de esta temporada lírica. Se está privando a la gente de algo que ésta claramente demanda. La primera de las dos funciones dedicadas a la soprano gallega Ángeles Gulín en el XV aniversario de su fallecimiento, coincidiendo además con el 65 aniversario de la temporada lírica coruñesa, completó el aforo de un teatro que hacía tiempo que no se usaba con estos fines, el Teatro Colón. Sus evidentes límites, tanto en su aforo como en el foso, se vieron compensados con creces con la magia y cercanía que ofrece una sala de estas características. Sobre las tablas Mario Pontiggia apostó por una escenografía sin distracciones, sobria y de colores neutros, representando así a unos personajes que desdibujan su bondad siguiendo las motivaciones de lo que cada uno considera justo y honorable.Ofreció cuadros muy logrados, caso del santuario de Ulrica donde el rojo palpitaba como augurio de la escena final, en la que de nuevo ese color aparecía en el telón de fondo. Con mucha discreción consiguió que la auténtica protagonista fuera la música, entregada al público por un elenco equilibrado y que alcanzó momentos realmente brillantes. No esperábamos poco del ya consagrado tenor Gregory Kunde, al que el papel de Riccardo le sienta como un guante. En plenitud de facultades, tal y como era de prever, el norteamericano resultó impecable en su actuación e impresionante en su canto, elevando la temperatura de la representación con en su interacción con el resto del reparto. Saioa Hernández, que anunció...

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El teatro Colón se tiñe de venganza con la ópera “Un ballo in maschera”
Sep02

El teatro Colón se tiñe de venganza con la ópera “Un ballo in maschera”

El teatro Colón se tiñe de venganza con la ópera “Un ballo in maschera”, de Giuseppe Verdi El teatro Colón se llenó ayer para asistir al primer plato fuerte de la temporada lírica, organizada por la asociación Amigos de la Ópera, y que se repetirá mañana en una segunda función, a las ocho de la tarde, en un homenaje a la ourensana Ángeles Gulín, de la que se cumplen 15 años de su fallecimiento, y que la cantó con Luciano Pavarotti o José Carreras. m.g.m. a coruña 02 de Septiembre de 2017 (00:40 h.) El teatro Colón se tiñe de venganza con la ópera “Un ballo in maschera”, de Giuseppe Verdi              Habrá una segunda función mañana, a las 20.00 horas | pedro puig El teatro Colón se llenó ayer para asistir al primer plato fuerte de la temporada lírica, organizada por la asociación Amigos de la Ópera, y que se repetirá mañana en una segunda función, a las ocho de la tarde, en un homenaje a la ourensana Ángeles Gulín, de la que se cumplen 15 años de su fallecimiento, y que la cantó con Luciano Pavarotti o José Carreras. “Un ballo in maschera”, considerada como una de las obras maestras de Giuseppe Verdi, puso en el escenario a Gregory Kunde y Saioa Hernández. El tenor norteamericano lo advertía hace días: “Es genial y bastante dramática, pero al mismo tiempo es una historia de amor atemporal que podría ocurrir en cualquier lugar”, donde un hombre se enamora de la mujer de su hermano. Con algo de Shakespeare por la venganza, añadió el cantante, que prefiere no pensar en el futuro a largo plazo. Porque se conocen de otras actuaciones, Kunde aseguró que  “somos como una gran familia, como hermanos”, que se colocarán de nuevo mañana para representar la intriga sentimental y política. Además de la pareja protagonista, la pieza cuenta con el barítono Juan Jesús Rodríguez, la mezzo Marianne Cornetti, la soprano Marina Monzó, los bajos David Sánchez y Christian Díaz, el tenor Pablo Carballido y el barítono Pedro Martínez, arropados por la Orquesta Sinfónica de Galicia y el Coro Gaos y con Ramón Tebar como director musical. Además, durante el fin de semana, Afundación acogerá las actividades paralelas de la programación. En concreto, la soprano Renata Scotto quien, además de continuar impartiendo el curso de interpretación vocal hasta el 7 de septiembre, estará hoy a las 19.00 horas en un encuentro con el público, donde habrá espacio abierto al diálogo y en el que comentará su extensa trayectoria profesional e imágenes de sus mejores actuaciones. Renata Scotto es una de las últimas leyendas de la época dorada...

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Una diva en el Náutico
Sep01

Una diva en el Náutico

cedida Pablo Portabales 01/09/2017 05:00 h También estará en el Teatro Colón Renata Scotto, a la que hacía referencia el actor Juan Echanove. Esta mujer que toma el relevo del inolvidable Alberto Zedda al frente del curso de interpretación vocal, es, posiblemente, la cantante italiana más importante de la segunda mitad del siglo XX, según sostienen algunos entendidos en el mundo lírico. Su vida es de película. Una diva que ya dirigió cursos en Nueva York, en Milán o Tokio y que por primera vez lo hace en España, y en concreto en A Coruña. Ayer la encontramos comiendo en la terraza del Náutico. Además de disfrutar de la gastronomía local y las magníficas vistas firmó en el libro del oro del club. FUENTE:...

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