Crítica:Una fantástica Attila en A Coruña (operaword.es)

Continúa la excelente temporada de ópera que nos tiene preparada la Asociación de Amigos de la Ópera de La Coruña para el ejercicio 14/15. Esta vez el turno fue “Attila”, de Verdi, en versión concierto. Suponía el estreno en Galicia de este título. Esta ópera se representó por primera vez en La Fenice el 17 de marzo de 1846, con libreto de Solera basada en el drama teatral“Attila, König der Hunnen” de Zacharias Werner. La ópera tiene unos momentos absolutamente grandiosos – que presagian el Verdi posterior – tales como el preludio, algunas arias de los protagonistas o la escena de los ermitaños tras la tormenta y salida del sol antes de la llegada de Foresto. Estos sublimes momentos que nos ofrece Verdi, compensan algunas lagunas e ingenuidades del libreto de Solera como propio final de la obra: Attila, en teoría el malo, muere emboscado por la mujer que ama, por el felón al que le perdonó la vida cuándo lo quiso envenenar y por el general romano por quién no arrasó Roma. La obra está llena de guiños político-nacionalistas por el momento histórico que vivía Italia y porque Verdi y Solera, como en obras precedentes, sabían como llegar y enaltecer a sus contemporaneos.

Repetía en la ciudad herculina el bajo Luiz-Ottavio Faria, quién ya había cantado el rol de Zaccaria en el “Nabucco” de hace tres temporadas en esta ciudad. ¡Fantástico como Attila!, el único bajo protagonista absoluto en una obra de Verdi. El brasileño posee un impresionante registro de graves bien apoyados, una voz amplia, grande, mullida, pastosa y una gran ascensión al agudo. Además, Faria frasea maravillosamente dotando sus expresiones de verdadero sentido verdiano y musicalidad. Un acierto y una garantía para los roles de bajo verdianos. Magnífico en su duo con Ezio y su aria del acto I “Mentre gonfiarse l´anima” dónde ejecutó, con repetición, la cabaletta conclusiva de la misma llegando sin dificultad al Fa agudo, llenando con su imponente voz toda la sala.

Una agradabilísima sorpresa fue Ekaterina Metlova. Una soprano a seguir y tener en cuenta. Un poco justa en el registro grave (sorprende pues sus inicios en el mundo operístico fueron como mezzo, si bien es cierto que en roles de mezzosoprano lírica) pero con un bello timbre y una voz homogénea, limpia, clara, libre, bien emitida y un fantástico registro agudo como acreditó en su cavatina “Santo di Patria … allor que i forti Corrono” dónde enseño sus credenciales con un espectacular Do. No es fácil la vocalidad requerida para Odabella pero la ucraniana se hizo con él, pues su voz combina la agilidad y el dramatismo necesario para estos personajes femeninos verdianos.

Fantástico el Ezio de Juan Jesús Rodríguez. No lo vamos a descubrir ahora. Timbre rico en armónicos, voz homogénea, bien colocada y emitida sobre el aliento y un potente agudo. En la actualidad, se nos antoja difícil encontrar, un barítono más capacitado en repertorio Verdiano. Mágníficas fueron su aria del II acto “Dagli inmortali vertici” y su intervención en el citado duo con Attila del prólogo, dónde destacó esa grandiosa frase en la voz de Rodríguez: “… avrai tu l´universo, resta a l´Italia a me”. Poco en el “debe” se le puede poner al de Cartaya, si acaso una mayor morbidezza, pero sus virtudes son tantas y tan notables que suplen con creces lo anteriormente citado y estamos deseando que siga añadiendo, a su repertorio, más roles baritonales del genio de Busseto por la belleza de su timbre, su elegante fraseo y la limpieza de su emisión.

Sacó adelante el mexicano Héctor López el exigente y dificil rol de Foresto, sustituyendo al inicialmente previsto Piero Pretti y cumplieron, en sus breves roles, el habitual y eficiente Pablo Carballido (el Charles Anthony del Palacio de la Ópera de A Coruña) como Uldino y el joven bajo David Sánchez como el Papa León, quién tiene una brevísima intervención pero, en su voz, una frase fundamental ene l transcurrir de la ópera y en el propio destino de Attila: “T´arretra! … or chiuso e il varco. Questo de´ numi é il souol!”

Al igual que en el meritado “Nabucco”, en esta ocasión volvimos a disfrutar de la batuta de Keri-Lynn Wilson. Otra triunfadora de la noche. Gran concertadora, la canadiense supo sacar el brío y la energía que tiene esta partitura verdiana y recogerse en los momentos más líricos de la misma (como el preludio o en la escena amanecer tras la tormenta). Fántastica acompañando a los cantantes, marcando los tempi, atenta a las entradas y estando pendientes de ellos en todo momento. La Orquesta Sinfónica de Galicia, perfectamente empastada, volvió a mostrar todo su potencial. Un auténtico lujo para cualquier temporada operística contar con un cuerpo estable con la categoría y el nivel de esta orquesta gallega. No podemos olvidarnos del coro. En esta ocasión le tocó el turno al Coro Gaos. ¡Magnificos!, con especial mención a los hombres quienes tienen más intervenciones dado el carácter bélico y brioso de la obra, como en la intervención inicial en el prólogo de la ópera. Atentos en todo momento a las entradas e indicaciones de la batuta de la directora, de las mejores intervenciones del citado coro. Vaya nuestro reconocimiento al trabajo de su director Fernando Briones.

En definitiva otra gran noche de ópera en A Coruña, con un título fuera del repertorio habitual y esperando, con ganas, la siguiente representación en la ciudad herculina.

17 de enero. Palacio de la Ópera de A Coruña. Versión concierto de “Attila” de Giuseppe Verdi sobre un libreto de T. Solera. Luiz-Ottavio Faria (Attila), Ekaterina Metlova (Odabella), Juan Jesús Rodríguez (Ezio), Héctor López (Foresto), Pablo Carballino (Uldino), David Sánchez (Papa León). Orquesta Sinfónica de Galicia y coro Gaos. Dirección, Keri-Lynn Wilson.

Fuente: http://www.operaworld.es/attila-coruna/

Por Daniel Diz

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