Entrevista con Angela Meade, protagonista de la Programación Lírica coruñesa

«Si has nacido hermosa y puedes cantar al máximo nivel, fantástico, pero eso no debería ser lo esencial»

La nueva estrella del Metropolitan de Nueva York ofrece su primer concierto en España dentro de la Programación Lírica coruñesa, junto a la Sinfónica de Galicia

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TEXTO: CRISTÓBAL MANEIRO

La joven soprano norteamericana (Washington, 1977) ofrecerá un programa que une lo mejor del belcanto con Verdi, como su ídolo, Montserrat Caballé.

-Ha pasado ya algún tiempo desde su presentación en el Met de Nueva York, cuando la recibieron como «la cantante más importante de su generación», pero mucha gente parece haberla descubierto ahora después del enorme éxito que ha logrado con la «Semiramide» de Rossini. ¿Ha sido un gran impulso para su carrera?

-Posiblemente porque mucha gente no asocia a Rossini conmigo. Muchas sopranos que cantan los grandes papeles de Verdi no interpretan Rossini, Donizetti o Bellini, pero yo sí. Ermione, por ejemplo, fue un gran éxito cuando lo canté. Por eso estoy muy contenta de que en Nueva York pensaran en mí para recuperar una ópera que no habían hecho en los últimos veinticinco años.

-Precisamente ese «Ermione» lo cantó usted en A Coruña por primera vez con Alberto Zedda, y luego lo llevaron a Moscú y París. ¿Cómo recuerda al maestro Zedda en aquella colaboración?

-Durante muchos años, había oído que el maestro Zedda era la persona para Rossini y siempre había querido colaborar con él, así que los astros se alinearon cuando los Amigos de la Ópera coruñeses me llamaron para cantar Ermione. Además de ser un genio, era una persona tan amable, generosa y adorable que me sentí emocionada por colaborar en ese proyecto y llevarlo por el mundo.

-En A Coruña comenzará su concierto con «Semiramide» y luego se aventurará en un repertorio más dramático. Es un programa muy exigente. ¿Le resulta más difícil que cantar una ópera?

-Cantar un programa de arias es mucho más difícil que cantar una ópera, porque en esta última sales y entras, descansas. La concentración en un concierto es mucho mayor y el reto también, tienes que combinar distintos estilos.

-¿No cree que los teatros se han obsesionado últimamente con la imagen de los artistas pretendiendo que sean estrellas de Hollywood y dejando en un espacio secundario la emoción en el canto?

-Creo que los teatros intentan reinventarse para atraer a nuevas audiencias, pero las prácticas que funcionan en Hollywood no pueden trasladarse al mundo de la clásica. No es el mismo medio artístico. En los años 50, para las películas musicales buscaban a actores y actrices bien parecidos y luego los doblaban con la gente que sabía cantar. Si has nacido hermosa y además puedes cantar al más alto nivel, fantástico, pero eso no debería ser lo esencial. En la ópera no es posible doblar a nadie.

-¿Quiénes son sus modelos en la ópera?

-Admiro y adoro a Montserrat Caballé, ella es probablemente la mayor influencia que he tenido. Compartimos el mismo repertorio desde el belcanto hasta Verdi, cuyos papeles más dramáticos espero seguir incorporando en estos próximos años. Y además me gustaría añadir nuevos papeles de Strauss y Wagner.

-¿Es muy distinto el público europeo del americano?

-Son similares en el sentido de que aman la ópera y la música en la misma medida pero la apreciación general de la música clásica es diferente. En Europa la música forma parte de la cultura, se enseña más ampliamente y recibe más atención en los medios.

-¿Cómo recuerda sus anteriores actuaciones en A Coruña?

-Cantar en esta ciudad cada vez supone una inmensa alegría, por eso me encanta regresar. El público es muy cálido, la Sinfónica de Galicia es una joya, la ciudad es muy bonita y el mar me resultan relajante. Un lugar perfecto para ir a la ópera.

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