Entrevista con Ramón Vargas en “La Opinión”

Ramón Vargas Tenor lírico, ofrece un concierto el jueves a las 20.30 horas en el Rosalía de Castro con Mzia Baktouridze

“Los cantantes tenemos que crear dentro de la recreación, y es difícil”

“Hay que hacer ópera nueva sobre temas actuales, obras en las que tiene que llegarse a compromiso con la melodía”

enrique carballo | a coruña 28.10.2015

El tenor lírico mexicano Ramón Vargas.

El tenor mexicano Ramón Vargas ofrecerá mañana a las 20.30 horas en el teatro Rosalía de Castro su primer concierto en Galicia, en el que combinará arias de ópera y canciones, acompañado por el piano de Mzia Baktouridze.

-Descubrió la ópera en la adolescencia. ¿Con qué estilo musical descubrió el canto?

-De niño con música religiosa, polifonía y gregoriano, que me encantaba. Cuando descubrí la ópera me di cuenta de que era lo que requería más capacidades técnicas y vocales. Me llamó la atención como un reto. Después me gustó, pero al principio era algo que quería hacer porque era difícil.

-¿Continúa siendo un reto?

-Quien cae en la rutina está en decadencia. Y eso es algo que no entra dentro de mi forma de pensar. Cuando sienta que empiezo a caer en la rutina en la ópera será el momento en que me tenga que retirar.

-Ha trabajado mucho en Europa. ¿Es difícil trabajar en México de forma constante?

-Sí. Los teatros activos son pocos para la cantidad de cantantes. Creo que está pasando un poco en España también, hay más voces que teatros activos. Y en México es muy difícil venir a Europa, estamos muy lejos. Implica muchísimas cosas, recursos, tiempo, tiene un significado diferente al de que aquí.

-¿De qué salud goza el género de la ópera en su país?

-Tenemos una afición por la ópera muy grande. Óperas que se estrenaban en Europa se hacían en México antes que en otros teatros europeos. Y tenemos la que creo que es una tradición venida desde España, la del gusto por las voces. Somos un pueblo que ama cantar.

-¿Considera que la voz es el instrumento supremo?

-El canto está muy ligado a las emociones humanas, de manera intrínseca. Desde las serenatas que damos en México a la persona que se ama, a las misas de réquiem para honrar a los difuntos, la Biblia o los himnos en las guerras. El canto es el modo de expresarse más cercano a nosotros, con el cual podemos crear música y obras intelectuales, no solo emocionales.

-Usted estudió pedagogía.

-Me gustaba la pedagogía. Quería ser sociólogo, y hubo un momento en el que pensé dedicarme a eso. Pero me encontró la música, y ahí me quedé.

-Fue director artístico de la Ópera de Bellas Artes.

-Hasta hace un par de semanas. Hubo problemas de presupuesto y recursos y como seguía teniendo una carrera internacional importante se estaba volviendo muy complicado. Pero me siento muy contento de mi periodo como director.

-¿Cómo puede evolucionar y sobrevivir la ópera?

-La recreación operística mundial está creciendo. Hay más teatros, se están abriendo nuevos en Asia, donde no los había. El placer y el gusto por la ópera no ha disminuido. Pero tenemos que hacer ópera nueva, sobre temas actuales. Eso se está descuidando un poco. Aunque muchos de los temas de las óperas siguen siendo actuales, y creo que es una de las razones por las que la ópera se ha mantenido. Chicas como la Traviata las hay ahora, hijos que terminan infelices en la vida porque los controla el padre, como su amado, los conocemos.

-¿Por qué no se componen óperas nuevas?

-Muchos de los compositores de los últimos veinte años huyen de las melodías, como los pintores de hacer trazos más realistas. Y es muy difícil mantener una ópera sin equilibrio melódico. A la gente le gusta sentir melodías y recordarlas. Si solo oye puras emociones orquestales, va y lo escucha con mucha curiosidad, pero tal vez no regresa. La creación de melodías es un don que no tienen todos los compositores, y a veces les es más fácil crear efectos sonoros que melodías. Tampoco pienso que la ópera se tenga que hacer melódica siempre, pero tiene que haber un compromiso.

-¿Qué temas actuales se podrían tratar en la nueva ópera?

-Podríamos hacer una ópera sobre qué pensaría una pareja de afganos, que han sido invadidos por rusos y norteamericanos, cómo viven ellos esa realidad. No solo desde el punto de la guerra o los fanatismos religiosos, sino también desde el humano. Temas que no tocamos fácilmente, y que podríamos manejar y presentar en los teatros.

-Cantar en la ópera tiene un plus de dificultad. ¿Cómo cuida una voz que tiene que estar constantemente en el límite?

-Es difícil. Somos como atletas. Siempre bajo la presión de dar lo mejor que podamos. No somos creadores, somos recreadores. Tenemos que recrear, y dentro de esa recreación, crear en la recreación, que no es algo sencillo. Sobre todo cuando se cantan óperas populares.

-¿Cómo se consigue crear dentro de la recreación?

-Es el final de un proceso. Se necesita una preparación emocional e intelectual para lograrlo. La interpretación de un mismo papel varía, no ya entre artistas que cantan el mismo personaje, sino en el mismo artista si canta uno u otro día. No somos máquinas, a veces tenemos dolor de estómago (ríe), nos duele la cabeza, o tuvimos un problema con nuestro hijo. Eso nos influye, como a un atleta

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