Hablan los protagonistas de “La Flauta”

Hablan los protagonistas de “La Flauta”

J. L. JIMÉNEZabcengalicia / la coruña

Día 21/06/2015 – 12.13h

ABC invita a una charla abierta a cuatro de los protagonistas de «La Flauta Mágica», el último título de la Temporada Lírica de La Coruña

 canter

m. muñiz

Mariola Cantarero, María José Moreno, Francisco Corujo y Borja Quiza

Llegan poco a poco al Palacio de la Ópera. Mariola Cantarero, María José Moreno, Francisco Corujo y Borja Quiza serán cuatro de las caras del reparto íntegramente español de la «Flauta Mágica» que el próximo fin de semana se representa en La Coruña. Toman asiento y comienza la tertulia.

—ABC: No es habitual encontrar una ópera representada en España con 100% de cantantes españoles

—Mariola Cantarero: ¡A ver si cunde el ejemplo!

—María José Moreno: En España tenemos un complejo de inferioridad tremendo y pensamos que lo nuestro es peor. Pasa con los cantantes y en otros campos. Hay que demostrarlo fuera para que te den posibilidades dentro.

—Borja Quiza: En Italia me cancelaron un par de contratos y la justificación era que, precisamente por la crisis, tenían la responsabilidad de dar más trabajo a los cantantes italianos. En España es al contrario. Es una pena. Luego se quejan de que no tenemos figuras, pero tampoco dan oportunidades.

—MC: Habláis de los que contratan, pero no del público, que quiere a sus cantantes, y tiene que irse fuera de España a verlos.

—ABC: ¿Notan en el público ese calor especial con los cantantes españoles que puede faltar en algunas direcciones artísticas?

—MJM: El público es agradecido cuando lo haces bien. La pena es que puedes tener mucho éxito pero a los directores del teatro les da igual. Quieren nombres que estén en teatros internacionales antes que gente que cante bien y tenga éxito.

—Francisco Corujo: O no, porque también hay nombres muy desconocidos que vienen aquí.

—MJM: A veces vienen gente a debutar papeles a España que no tenía prácticamente ninguna experiencia pero como son extranjeros ya parece que son mejores. ¿Cuándo te dejan debutar un papel en España siendo español?

—MC: Bueno, igual en un teatro pequeño, un segundo reparto.

—BC: O en La Coruña. Aquí es verdad que siempre se han portado bien.

—ABC: ¿Es La Coruña esa excepción al resto de teatros a la hora de contar con cantantes nacionales?

—BQ: En mi caso se han portado genial, porque me han dado papeles en la medida en que yo he ido evolucionando como cantante.

—FC: En mi caso también, y eso que yo no soy gallego.

—MJM: Están haciendo un esfuerzo por los jóvenes, con recitales y dando papeles quizás no protagonistas, pero sí pequeños roles para que avancen.

—MC: En esta «Flauta» hay nueve cantantes gallegos, por ejemplo.

—FC: Las cosas en Galicia se han hecho bien. Hay una generación de cantantes formada aquí.

—BQ: Y que se empaparon de esto gracias al contacto con el Festival de Ópera. Mi anécdota de estos días es que esta producción de «Flauta Mágica» la hice de figurante hace catorce años. Y lo digo con orgullo porque ahora puedo hacerla de nuevo pero de Papageno.

—ABC: Tienen una cosa en común los cuatro, y es que habéis sido profetas en vuestra tierra.

—MJM: Cuando la gente lo hace bien y recibe el cariño del público, lo normal es que, si un director artístico no es muy cerrado, la dejen seguir cantando. También es verdad que cuando yo empecé había más teatros en provincias que ahora con la crisis. Daban posibilidades a los que empezábamos. Para poder cantar en el Teatro Real tardé un tiempo.

—BQ: Hay un tema de marketing en el que se pierden los programadores: el fenómeno fan hay que utilizarlo, porque funciona. Al final a la gente le encanta conocerte, y verte al año siguiente, y saber que eres español. Los programadores están obsesionados con los cantantes internacionales que a veces solo les interesan a ellos.

—MC: Tampoco tiene que parecer que merecen un contrato por el mero hecho de ser españoles. Tenemos la suerte de que hay muchos cantantes españoles con gran prestigio internacional y no se tira de ellos. Pero debe contarse con ellos porque son buenos, no solo españoles.

—MJM: Tenemos más discriminación en España que fuera. En el extranjero no te preguntan de dónde eres, te audicionan y punto.

—ABC: ¿Hay igual una manía en el programador en priorizar la venta de entradas con cantantes de relumbrón y dejar en un segundo plano que el reparto sea mejor o peor?

—FC: Hemos salvado esa tendencia provinciana, que pasaba durante el boom económico, donde querían que en cada pueblo hubiese ópera con los mejores cantantes del mundo. Eso nos restaba posibilidades a los que empezábamos.

—BQ: En vez de cinco óperas hacían dos pero con figurones.

—MJM: También hay obras y obras. Algunas se venden solas. Con una «Traviata» vas a llenar, cante quien cante. Luego hay obras no tanto de repertorio que si igual no tienes un cantante más famoso puede costar más vender.

—FC: A día de hoy los teatros de temporada deberían tener un porcentaje alto de títulos de repertorio, por la propia supervivencia de la ópera.

—MC: Esa política de los teatros italianos es la que debería haber aquí. Ahora estamos volviendo poco a poco, eso es verdad. Pero ha habido un periodo en el que no se contaba con gente de aquí ni para secundarios, y la gente tiene que comer.

—BQ: Además te cargas una profesión.

—ABC: ¿Sirvió aquel boom para acercar de verdad la ópera a todos los públicos y despojarla de ese manto clasista?

—PC: Que la ópera es un espectáculo clasista y elitista, ¿no es más un tópico más que una realidad? Yo ya no lo veo así. Pudo ser, y quizás se arrastra.

—BQ: El problema del elitismo está en la programación. Determinados programadores no son conscientes de para qué público programan. Y un determinado número de culturetas quieren llevar esto a un punto que sólo lo separa cada vez más del público. Según qué cosas hay que darlas en pequeñas dosis.

—FC: No todo vale en las programaciones.

—BQ: Si hay títulos que siguen llenando y se han mantenido 300 años, por algo será.

—PC: Yo me aficioné al fútbol gracias al Real Madrid, y a la ópera gracias a un cassette de canciones napolitanas de Pavarotti. No me aficioné a la ópera gracias a…

—BQ: ¡A una producción de Tcherniakov!

—FC: No, no, mucho más simple. Me aficioné con lo más popular. Y lo descubrí ahí. No me aficioné por un título contemporáneo ni porque en el colegio me llevaran a ver una obra recuperada de un autor olvidado.

—BQ: Hay un grupo reducido de programadores, cantantes y aficionados que consideran vulgar representar «Traviata». ¿De qué estamos hablando?

—FC: Aquí estamos haciendo «Flauta Mágica», que es un operón, y que con los recitativos en español estoy convencido que es asequible para cualquier edad.

—BQ: No hacerlo así es alejar al público cada vez más. La gente se nos pone purista pero eso sólo aleja a los nuevos públicos.

—ABC: ¿La palabra maldita es «agente artístico»?

—MJM: Hay agente que intentan hacer bien su trabajo y los teatros no les hacen del todo caso. No son inútiles. Trabajan… Luego hay muchos agentes que lo único que hacen es aprovecharse y poner la mano.

—FC: ¿Cuál es el trabajo de un agente? Promocionar su cartera de cantantes y luego, dependiendo del código moral que tenga, dentro de esa cartera tiene que desprestigiar a otros cantantes fuera de su agencia, o establecer escalafones dentro de su propia cartera. Lo peor que puede hacer un agente es hablar mal de un cantante propio o intentar quitar de en medio a una persona por ser de otra agencia para que suba uno suyo. El gran problema es que se juega con las personas.

—BQ: Antiguamente, el programador bajaba con el contrato tras la función a firmar con el artista en su camerino el título del año siguiente. No había audiciones ni tanto mercadeo de mesa.

—ABC: Hace unos días, el barítono Juan Jesús Rodríguez acusaba a un agente de querer retirarlo de «La Traviata» del Real antes del estreno.

—MC: Habría que escuchar a la dos partes. Sabemos a qué agente se refería. También sabemos cómo actúa Juan Jesús y cómo hace. Haciendo lo que ha hecho pone en primera fila a los agentes y los teatros, y no a él como cantante. Se genera una polémica que da importancia a quien no la tiene. Flaco favor hace a los cantantes, aunque acabemos luego diciendo «qué narices tiene, qué valiente es» y todo eso. Si prefiere decir eso a hablar de su éxito en «La Traviata», que le ha ido fenomenal, cuando ha vuelto al Real tras tantos años… Disfruta de eso.

—MJM: ¿Pues sabes qué, Mariola? Creo que está muy bien decir lo que uno cree. Ya está bien de ser amables.

—PC: Al menos dices tú verdad.

—BQ: Acabamos de hablar de eso aquí, de ese ninguneo que sentimos los artistas, y lo hemos hecho de una manera más diplomática. Las cosas hay que decirlas, pero de otra manera.

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